Esos detalles que odias de los hoteles

Ahora que he vuelto de las vacaciones me gustaría comentar una serie de manías de los hoteles que supongo que las tendrán para sacarles unos duros más al cliente, o ahorrarse un gasto, o simplemente para fastidiar.

Y lo digo porque muchos de estos aspectos son auténticas chorradas que parecen estar especialmente diseñadas para tocarle la moral al personal, al cual se supone que tienes que tener contento. Las paso a enumerar a continuación:

  • Los enchufes: Hoy en día una buena parte de la maleta en un viaje turístico está destinada a los cargadores: el móvil, la cámara de fotos y la de vídeo es lo normal. Pero si además llevas un portátil, una PDA, un GPS, el cargador del móvil de la parienta, etc., entonces el “charger nightmare” ya se sale de madre. ¿Y que te encuentras en el hotel cuando llevas semejante cargamento? pues un único y mísero enchufe libre, que además está en el baño (sitio muy adecuado para posar aparatos eléctricos) y que te avisa de que no enchufes nada más que la afeitadora eléctrica. La solución, pues últimamente viajar con un enchufe triple para ponérselo a la lámpara de la mesilla. Y no vale la disculpa de que los hoteles se hicieron antes de la “orgía cargadora” actual, ya que muchos hoteles nuevos o recientemente reformados siguen sufriendo del mismo problema. Afortunadamente también poco a poco vamos viendo excepciones.
  • Las perchas: Quién no ha sufrido las penosas “perchas de clavo” en un hotel, sí esas perchas que en vez de ser normales tienen un puñetero clavo que hay que colocar en un soporte. Cuál es la motivación de usar ese tipo de perchas incómodas ¿que la gente las roba?… A ver, ¿cuántos de vosotros habéis robado perchas en un hotel? …. si puedes ir a cadena cien y coger 5 kilos por un euro. Y digo yo, una gran cadena hotelera no se puede permitir un cierto nivel de mangoneo a cambio de no tocar la moral a todos sus clientes. Si a eso vamos porque no atar las toallas con una cadena, que esas sí que las mangan. Por no citar el hecho de que te están llamando implícitamente mangante nada más entrar en la habitación. Las solución: la más sencilla es no volver a los hoteles con esas perchas, pero últimamente pienso que sería más efectivo mangar las perchas de clavo simplemente por tocar la moral, además si te llevas la argolla (que a veces no suele ser difícil de quitar) ni se darían cuenta. Cuando vean que estas perchas desaparecen igual que las otras a lo mejor cambian, y si no por lo menos el gustazo de fastidiarlos no te lo quita nadie.

  • La caja fuerte: Esta también tiene tela, ¿alguien me puede explicar la razón de por qué muchos hoteles cobran por usar la caja fuerte? ¿es que se gasta con el uso?. Algunos dirán… No es que al ser un servicio extra te lo cobran aparte, pero vamos es un servicio ya disponible en la habitación que no requiere más gestión que te den la llave (o el código o lo que sea) en recepción. Otros dirán que el cobro es para amortizar la inversión en las cajas, pero vamos, a mi me suena igual de lógico que si te cobraran por usar las toallas para amortizar su inversión (además las toallas sí se gastan al usarlas). Gracias que cada vez es más normal encontrar cajas fuertes sin cargo (poco a poco van cayendo de la burra).
  • El mando de la televisión: Muchas veces los hoteles te dan los mandos de televisión después de haber dejado un depósito. No te cobran (aunque siguiendo la lógica de cobrar por la caja fuerte bien podrían hacerlo, el mando sí se gasta con el uso), pero no deja de ser un engorro, dejando aparte el hecho de que te están llamando ladrón en potencia. Volvemos a lo mismo, ¿de verdad la gente roba tantos mandos?, ¿de verdad no pueden permitirse que de vez en cuando falte alguno a cambio de no fastidiar a todo el personal? Además no es sólo la molestia de tener que andar dejando un depósito, es que cuando lo haces te dan un recibo que es “indispensable” para que te devuelvan el susodicho depósito. Alguna que otra vez he tenido una discusión como la siguiente:

- Yo: hola, os vengo a devolver el mando y a que me devolváis el depósito del mismo

- Hotel: Muy bien, ¿número de habitación?

- Y: La 123, aquí tiene el mando…

- H: ¿me da el recibo?

- Y: Pues no sé yo donde lo habré metido ahora.

- H: Es que sin el recibo no le puedo devolver el depósito.

- Y: Ya, pero el depósito era por el mando, y eso es lo que le estoy devolviendo ahora. No sabía que el depósito era por el recibo

- H: El depósito es por el mando pero necesito el recibo para devolverlo

- Y: Pero el depósito es para asegurarte de que yo te devuelvo el mando, que es lo que estoy haciendo, y el puñetero recibo no sé donde lo he metido pero no entiendo para que lo quieres.

En fin, la discusión puede seguir así indefinidamente hasta que los de recepción acaban cediendo, más que nada porque su postura no tiene mucha lógica y en ese momento ya se ha formado una cola de no te menes. Pero ya lo sabéis, guardar el recibo del mando en la caja fuerte (y el recibo de la caja fuerte en el mando).

  • La conexión a Internet: Esta es otra, cuando viajas de vacaciones normalmente hasta deseas no tener conexión a Internet por eso de desconectar. Pero últimamente con la proliferación de los móviles con conexión WiFi y navegadores cómodos (a pesar de las limitaciones de la pantalla) y los ordenadores Netbook que caben en cualquier maleta y tienen casi las mismas prestaciones que un portátil normal tener un hotel con WiFi gratuita es un punto a favor. En viajes de trabajo es casi indispensable, te permite estar en contacto con tus compañeros y no perder el hilo de las cosas aunque estés desplazado. En viajes turísticos te permite consultar cosas de los sitios a donde viajas, o incluso estar en contacto con el resto de la familia (hacer una videoconferencia con el Skype es algo que no tiene precio, la de dinero que me habré ahorrado en llamadas a móviles desde el extranjero). Pero ante estas ventajas que es lo que te encuentras, pues hoteles sin conexión (con sólo unos ordenadores tipo kiosko pero copados siempre por quinceañeros chateando en el Messenger) o hoteles con redes WiFi a precios desorbitados (6 ó 9 € la hora). Lo curioso es que muchas veces cuanto mejor es el hotel más cara es la conexión, debe ser que a los mejores hoteles va gente de pasta que no le duele pagar la conexión (probablemente vaya a cuenta de la empresa). Luego vas a hotelillos más sencillos y descubres que tienen redes inalámbricas gratuitas en las habitaciones. En contra de los hoteles juega también la estrategia que han seguido algunos para dar cobertura inalámbrica en las habitaciones, la instalación la hace normalmente una empresa de telecomunicaciones de forma gratuita, a cambio de quedarse con una parte de coste del tráfico. Para el hotel es genial, dan un servicio extra y se sacan un dinero sin invertir nada, el problema es que para que el servicio sea rentable para la empresa de telecomunicaciones el precio tiene que ser alto. Si el hotel quiere revertir las cosas y dan un servicio gratuito debería pagar por la instalación gratuita que le hicieron en su día, y esto no siempre es posible ni están dispuestos a hacerlo. La solución, desde hace tiempo siempre que viajo una de las cosas que miro es el tipo de conexión a Internet de los hoteles, y siempre en la medida de lo posible me inclino por aquellos con conexión WiFi gratuita. Para saber si la conexión tiene cargo (muchos en la publicidad sólo ponen “conexión WiFi disponible” pero no indican el precio) os recomiendo páginas como booking.com que tiene información detallada y muy exacta sobre las tarifas WiFi de los hoteles. A ver si poco a poco se van concienciando de que una conexión a Internet gratuita es una ventaja competitiva.

En fin, lo voy dejando ya porque me está quedando muy largo, me quedan cosas en el tintero como que te encuentres hoteles en tu país en el que no entienden tu idioma y si hacen algún tipo de espectáculo lo hacen ¡en alemán!, que sea más fácil desayunar un huevo frito que cenarlo, etc. Pero eso supongo que es el resultado de ir a zonas turísticas llenas de extranjeros. También me gustaría saber por qué no puedes escoger la habitación que te venga en gana y otras manías particulares, pero lo dejo para próximas entradas.

Concierto de “El Jefe” en Santiago

Ayer tuve el placer de asistir al concierto de “El Jefe” (para los despistados Bruce Springsteen) en Santiago, y la verdad es una experiencia difícil de olvidar. Tres horas de concierto, si tres horas que se dice pronto, y a un ritmo endiablado (no hicieron ni una pausa de un minuto) escuchando a un tío que cumple este año 60 tacos pero que lo vive en el escenario como si al día siguiente se fuera a acabar el mundo.

Y es que una cosa es escuchar la música en la radio o en un mp3 (que dicho sea de paso yo no soy muy melómano) y otra cosa muy distinta es ver la energía arrolladora que despliega este hombre en el escenario y lo cercano que se muestra con sus fans.

Un par de muestras, navegando por el YouTube encontré los vídeos del concierto que dieron en el Pinkpop Festival de Holanda en esta misma gira (son vídeos grabados por las cámaras del concierto y no las cosas horrendas que hay por ahí grabadas con cualquier móvil, que es lo único que puedes encontrar del concierto de Santiago).

En primer lugar una canción mítica “Born to Run”

En segundo lugar otra canción mítica “I’m on Fire”, que se echó a faltar en Santiago. A ver cuantos mega-divos de ahora muestran tal cercanía con su público (a partir del segundo 45).

Para acabar la canción que da título a la gira y al último álbum y que compuso para la campaña de Obama “Working on a dream”. A partir del minuto 3 se puede ver el buen rollo que mantiene con la peña.

Por cierto que en España no soltó semejante retahíla en inglés (alguien le habrá avisado que la mayoría no entendería ni papa), sino que se soltó con algunas frases en castellano, bastante bueno, aunque por el acento parecía el Papa :-). Ahí va una muestra (este sí es de Santiago):

Y para acabar el concierto la mítica “Born in the USA” que no había tocado en otros conciertos, pero como con este acababa la gira europea parece que decidió hacer una excepción.

Finalmente decir que el Monte do Gozo es un escenario maravilloso para un concierto ya que al estar en grada la visibilidad era magnífica y aunque había 40.000 almas se estaba la mar de desahogado. El problema, los accesos que son un embudo en el que casi pierdes más tiempo en entrar y en salir que en el propio concierto en sí y en la desorganización que hizo que gente con entrada se quedara fuera. En fin, no podía ser todo perfecto.