Las complicaciones de cumplir con los ritos religiosos en los sitios más insospechados

En la anterior entrada hablando de lo tarde que se pone el Sol en algunos sitios de Europa comentábamos el fenómeno del Sol de Medianoche, que consiste en que en las latitudes por encima del Círculo Polar Ártico (y análogamente para el Antártico) hay ciertos días en los que el Sol no llega a ponerse, permaneciendo visible sobre el horizonte. Por ejemplo, en las zonas septentrionales de Finlandia el Sol no se oculta durante 73 días en verano.

Imaginando cómo sería vivir en un sitio como ese pensé que realmente tendría que ser complicado ser musulmán y tratar de cumplir con los preceptos del Ramadan, que recordemos obliga a practicar el ayuno diario desde el alba hasta que se pone el sol. Y es que algunos preceptos de las religiones, sacados del contexto en el que fueron formulados, quedan poco menos que ridículos. De todas formas los responsables de la religión no se amilanan ante esos pequeños detalles y enseguida publican una guía de comportamiento para situaciones límite, veamos un par de ellas.

La difícil vida más allá del Círculo Polar Ártico

Puede parecer difícil imaginar a un musulmán más alla del círculo polar ártico, pero aunque parezca increíble haberlos haylos. Por poner un ejemplo en la ciudad de Norilsk en Rusia se encuentra la mezquita más al norte del planeta (concretamente a 69º de latitud norte) una imagen de la misma la podéis ver a continuación:

En realidad la mezquita más al norte del planeta debería estar en la ciudad de de Tromsø en Noruega, sin embargo, las autoridades noruegas negaron la financiación para su construcción ya que esta venía de Arabia Saudí y, según sus propias palabras: “sería poco natural y paradójico que aceptásemos que financie un país que no acepta la libertad religiosa“. De todas formas existen dos mezquitas en Tromsø aunque no como un edificio propio. En esta entrada se puede ver una foto de las mismas e incluso una de ellas, Alnor Senter, tiene incluso página web propia. Otro caso de mezquita en el Ártico es la construida en el canadiense pueblo de Inuvik, sólo un grado de latitud más abajo que Norilsk.

Pero volviendo al tema del Ramadán ¿cómo puedes ser un buen musulmán y no morirte de inanición en el intento? Afortunadamente “doctores tiene la iglesia” y el Islam no iba a ser menos, así que existe un dictamen religioso o fatwa que trata estos temas. Básicamente lo que dice es que “sigas los horarios de tu país original o que los horarios del país más cercano en el que exista una diferencia clara entre el día y la noche“. Pero, como dicen en esta wiki sobre asuntos islámicos esto no deja de ser un parche ya que tu país natal puede pertenecer también al polo y porque el país más cercano con una diferencia clara entre el día y la noche puede tener 23 horas de día y sólo una de noche.

Tampoco los judíos pueden realizar sus ritos con normalidad en las regiones polares. La falta de distinción entre el día y la noche puede afectar a los ritos judíos, por ejemplo la oración Shemá Israel, que debe realizarse al alba y después de anochecer.

Las complicaciones de vivir en el espacio

Si en algunos puntos de La Tierra seguir los ritos ancestrales religiosos puede ser una tarea complicada, si salimos de ésta entonces la cosa se complica. No hace mucho se dio a conocer la noticia de la preocupación que tenía un astronauta de origen malayo para llevar a cabo sus ritos en la Estación Espacial Internacional.

Al final el Consejo Nacional Islámico de Malasia redactó una “Guía para el Desarrollo de Ritos Islámicos en la Estación Espacial Internacional” en donde detallaba temas como la manera debida de orar en un ambiente de ingravidez, cómo orientarse hacia La Meca desde la Estación Espacial Internacional, cómo determinar los tiempos de oración y temas sobre el ayuno.

Al final la raíz del problema está en tratar de aplicar unas normas en un contexto radicalmente distinto a aquel en el que fueron pensadas originalmente.

Los musulmanes no pueden tener democracia porque no son protestantes ni masones

A que suena curiosa la frase que utilizo de título de esta entrada. No es mía, por supuesto, es de Juan Adriansens, tertuliano habitual del programa de Julia Otero en Ondacero.

Este tertuliano se caracteriza por su erudición, nadie se la niega, que lamentablemente exhibe con voz meliflua de forma rallana en la petulancia y la soberbia. Pero sobretodo se caracteriza por la vehemencia con la que defiende sus discursos, muchas veces alzando la voz a gritos de forma que consigue callar al resto de tertulianos que no están de acuerdo con sus, muchas veces, extravagantes ideas.

La frase a la que hago referencia está extraída del programa del 17 de marzo de 2011 en el que se debatía la problemática situación de Libia, la búsqueda de la libertad del pueblo libio tantos años sometido al régimen despótico del inefable Coronel Gadafi y la posibilidad de una intervención internacional para detener las matanzas.

Esto sería una transcripción de lo que dijo (cortando pausas, frases sin acabar e interrupciones):

El pueblo árabe no puede conocer lo que es la democracia… incluso los pueblos católicos no saben lo que es la democracia porque la democracia creada por América en 1775 (olvidémonos de la democracia ateniense que no tiene nada que ver) la democracia moderna creada por Estados Unidos es una mezcla al 50% de ideología protestante y de ideología masónica y da la casualidad que los pueblos árabes no tienen ni puta idea de lo que es la ideología protestante ni la ideología masónica… Frente a una Europa progresivamente descreída y totalmente secularizada ellos son una sociedad todavía teocrática y esa religión no es solamente una religión, es una forma de estructurar la sociedad.

Para el que prefiera oír el original aquí os dejo una copia de su intervención.


Es realmente flipante, puedo llegar a entender que no todas las culturas puedan aceptar de buenas a primeras lo que es la democracia, sobre todo si se la imponemos a cañonazos como ha pasado recientemente en Irak. Pero cuando un pueblo se rebela contra un dictador que venga este señor y les diga que la comunidad internacional no debería intervenir porque los libios no sabrían apreciar la democracia porque no protestantes ni masones es de risa. Yo no soy protestante, y ni siquiera sé muy bien lo que es un masón, pero creo que si sé apreciar la libertad cuando me la ponen delante, y alguien que lleva años viviendo en un régimen dictatorial creo que lo sabe apreciar todavía más.

De todas formas no es la primera vez que se le calienta la boca al señor Adriansens ni, me temo, será la última. Aquí tenéis por ejemplo su opinión sobre las mujeres o su opinión sobre las matemáticas.

Para que no todo sean opiniones negativas su definición de Gadafi como drag queen islámica reconozco que ha tenido gracia.

Los españoles somos los culpables de que el año empiece el 1 de Enero y por qué este no coincide con la Navidad y el Solsticio de Invierno

Siguiendo con la temática de deconstrucción de las fiestas navideñas podemos preguntarnos ¿Qué celebramos la noche del 31 de diciembre al 1 de enero? Pues que va a ser, el comienzo del nuevo año, eso está claro. Lo que no está tan claro es por qué el año empieza en esa fecha. ¿Qué tiene de especial el 1 de enero? La siguiente viñeta lo expresa muy bien: absolutamente nada.

Y si te dijera que los españoles somos los culpables de que el año empiece el 1 de enero, sigue leyendo y verás el porqué de esa sorprendente conclusión, además de otras curiosidades relacionadas con el inicio del nuevo año.

Momentos destacables en la órbita de La Tierra alrededor del Sol

Existen una serie de puntos destacables en la órbita de La Tierra alrededor del Sol. Estos puntos son los solsticios y equinoccios (que marcan el comienzo de las estaciones), el perihelio (el punto en el que La Tierra está más cercana al Sol) y el afelio (el punto en el que la Tierra está más alejada del Sol). Todos ellos son perfectos candidatos para marcar el comienzo del año, los más lógicos son los que marcan el comienzo de las estaciones. Por ejemplo, los cursos académicos empiezan más o menos al finalizar el verano y comenzar el otoño. En la siguiente figura se detalla aproximadamente la relación existente entre estos puntos.

Entonces ¿celebramos el Feliz Perihelio?

Como vemos en la imagen anterior ninguno de los puntos indicados coincide con el año nuevo. El que más se le acerca es el perihelio, que se cumple el 3 de Enero (aunque puede variar unos días según el año), así que podemos decir ¡ Feliz Perihelio ! y por lo menos tendría un significado astronómico (y no feliz año nuevo que, en el fondo, no significa nada).

Sin embargo el perihelio tiene en realidad poco efecto sobre la vida en La Tierra. Vale estamos más cercanos al Sol, pero la diferencia es mínima ya que la órbita de La Tierra aunque elíptica (dibujada de forma exagerada la mayoría de ocasiones) es en realidad casi una circunferencia. La Tierra se halla a 147 millones de kilómetros del Sol en el perihelio y a 152 millones de kilómetros en el afelio. Esta diferencia de sólo 5 millones de kilómetros es inapreciable para la vida cotidiana de La Tierra. En la siguiente imagen se aprecia un poco mejor como la órbita de La Tierra es casi circular (es la representada en amarillo). Por ese motivo aunque La Tierra está más cerca del Sol en el perihelio en el hemisferio norte no notamos más calor, al contrario estamos en invierno.

Además se da el hecho de que el perihelio coincide en nuestra época casi con el año nuevo y el solsticio de invierno simple y llanamente por casualidad. Debido a la precesión de los equinoccios la posición del perihelio va recorriendo el calendario dando una vuelta completa al mismo al cabo de unos 26,000 años.

Entonces ¿celebramos el Feliz Solsticio de Invierno?

Si el perihelio realmente afecta poco a la vida diaria, los solsticios y los equinoccios en realidad sí que afectan, marcan el inicio y el fin de las estaciones y todos sabemos lo que eso significa (guardar la ropa de la playa y sacar las chaquetas de otoño por ejemplo). En el solsticio de invierno La Tierra se halla en la posición que muestra la siguiente figura, con el Sol cayendo perpendicularmente sobre el Trópico de Capricornio, marcando el inicio del invierno en el hemisferio norte (y del verano en el hemisferio sur).

Cualquiera de los solsticios o equinoccios habrían marcado un perfecto inicio del año, sin embargo no es así ¿por qué?

¿Por qué el año empieza el 1 de enero?: Los cónsules romanos y las revueltas hispanas

Como decíamos antes los solsticios y los equinoccios marcan unos instantes adecuados para indicar cuando comienza el año. En tiempos de la República Romana, los cónsules (máximos mandatarios) empezaban su mandato con la llegada de la primavera. Parece un momento adecuado para marcar el principio del año, la vida empieza a renacer y hemos sobrevivido un año más al duro invierno (por ejemplo los babilonios también celebraban el inicio de año con la llegada de la primavera). Los cónsules romanos se ponían al mando de sus legiones expandiendo año tras año su dominio por todo el mundo conocido.

Hay que decir también que el calendario romano de la época era un auténtico caos, inicialmente tenía 304 días distribuidos en 10 meses (Martius, Aprilis, Maius, Iunius, Quintilis, Sextilis, September, October, November y December). Ahora sabéis porque septiembre, octubre, noviembre y diciembre se llaman así, eran los meses 7, 8, 9 y 10 del calendario romano. Los restantes días se añadían poniendo meses intercalares entre un año y otro. Se cree que fue el mítico rey Numa Pompilio el que decidió añadir 2 meses más al año (Ianuarius y Februarius), pero como el año tenía ahora sólo 355 días seguían necesitándose de vez en cuando meses intercalares. Además la cuenta de años seguía realizándose según el momento en el que los cónsules se ponían al mando de la república, que como decíamos era con la llegada de la primavera.

Sin embargo, en el año 153 antes de Cristo algo inesperado ocurre en la conquista de Hispania (España) por parte de los romanos. Los Lusitanos logran derrotar a las legiones romanas arrebatándoles sus estandartes en la batalla (algo verdaderamente humillante para los romanos, que los consideraban sagrados). A la revuelta de los lusitanos se unen otras tribus, como los vetones y los celtíberos. Estos últimos comenzarían ese año su largo asedio en la ciudad de Numancia. Las situación de Roma en Hispania estaba en un estado de suma precariedad. Roma necesita actuar y con rapidez, por lo que nombra a dos nuevos cónsules Quinto Fulvio Nobilior y Lucio Mummio dos meses y medio antes de lo normal, es decir, a principios de enero.

Posteriormente ese cambio de fechas pasó a ser permanente y los nuevos cónsules accedían a su cargo al principio de enero ¿por qué? probablemente porque consideraban más adecuado para las campañas militares poner al cónsul que las iba a llevar a cabo a prepararlas en invierno para que, cuando efectivamente se iniciaran en marzo, lo tuviera todo listo. Sea por el motivo que fuere la revuelta en Hispania en el año 153 a.C. provocó un cambio en el inicio del año consular. En la figura podemos ver el avance de las tropas romanas en la conquista de Hispania, como veis no fue un paseo triunfal ya que les costó 200 años dominarnos (compararlos con los 7 años que duró la conquista de la Galia por Julio César).

Julio César, el calendario Juliano y por qué el año nuevo no coincide con el solsticio

En época de Julio César el calendario romano seguía siendo un caos, el hecho de tener que introducir meses intercalares de vez en cuando para que las estaciones empezaran siempre en la misma fecha, unido al hecho de que no había ninguna norma fija que indicara cuándo incluir estos meses, provocaba abusos de distinto tipo. Así, la duración del año pasó a ser un asunto político y no astronómico, si querías permanecer más tiempo en el cargo no tenías más que añadir meses intercalares cuanto te viniera en gana.

Julio César, durante su dictadura, decidió acabar de una vez por todas con ese caos e instaurar un calendario, el Calendario Juliano, al que no fuera necesario añadirle meses intercalares para sincronizarlo con las estaciones. Simplemente había que añadir un día extra (bisiesto) cada cuatro años, haciendo de esta forma que la duración del año fuera de 365,25 días. En realidad el año tiene 365,242189 días, por lo que fue necesario una mínima reforma más (el calendario Gregoriano) para evitar sucesivos desfases con el paso de los siglos. Julio César también le cambió el nombre del quinto mes (Quintilis) poniendole el suyo, algo que Augusto repitió con el mes Sextilis, de ahí el origen de los nombres de los meses Julio y Agosto.

Pero, después de que César le diera tantas vueltas al calendario (el año 46 a.C. duró 445 días) ¿por qué no hizo coincidir el 1 de enero con el solsticio de invierno?. El motivo no esta del todo claro, una posible explicación que apuntan aquí es que probablemente fuera esa la idea de Cesar, pero que quizá por motivos supersticiosos decidieron que el nuevo año del nuevo calendario empezara con la luna nueva. De esta forma el 1 de enero del año 1 de nuestra era había luna nueva, y el solsticio de invierno quedó relegado al día 24 de diciembre.

El cristianismo, la circuncisión de Cristo y por qué la navidad no coincide con el solsticio

La fecha del 1 de enero se mantuvo con la llegada del cristianismo porque enlazaba bien con la tradición cristiana, recordar que Jesucristo era judío, y el momento en el que se presenta en sociedad un niño judío es en su circuncisión 8 días después de su nacimiento. Así Jesucristo habría nacido la noche del 24 al 25 de diciembre (el solsticio de invierno) y el 1 de enero se celebraría el comienzo del nuevo año coincidiendo con el día de la circuncisión de Jesús.

Y aquí nos encontramos con otro problema, hoy en día la Navidad no coincide con el solsticio de invierno, que cae unos cuantos días antes (concretamente el 21 de diciembre). ¿Por qué este desfase entre Navidad y solsticio? Habíamos dicho anteriormente que el calendario Juliano no era exacto y que provocaba un pequeño desfase con el paso de los siglos (en concreto unos tres días cada cuatrocientos años). De esta forma llegamos al Concilio de Nicea celebrado en el año 325 de nuestra era y convocado por Constantino I el Grande con el propósito de establecer la paz religiosa y construir la unidad de la Iglesia cristiana.

En tiempos de Julio César el solsticio era el 25 de diciembre, pero en la época del Concilio de Nicea (casi cuatrocientos años después) éste ya se había retrasado tres días, siendo el solsticio de invierno el 21 de diciembre y no coincidiendo con la Navidad. Entre otras cosas el Concilio decidió la fórmula en la que se calcularía la fecha de la Pascua de Resurrección bajo estas premisas: se celebraría en domingo, no coincidiría con la Pascua judía y los cristianos no debían celebrar la Pascua dos veces en el mismo año.

Por ello se decidió tomar como referencia el equinoccio e indicar que la Pascua se celebrara el primer domingo después de la luna llena una vez pasado el equinoccio de primavera. Como el equinoccio se había retrasado al 21 de Marzo por culpa de la imprecisión del calendario Juliano esta es la fecha que pasó a la posteridad como indicador del equinoccio a la hora de hacer el cálculo de Pascua. Como curiosidad decir que en el 2011 la Semana Santa será en fechas muy tardías, en concreto el Domingo de Resurrección será el 24 de abril (las fechas oscilan siempre entre el 22 de marzo y el 25 de abril). Esto es así porque la luna llena en marzo cae el día 19, justo antes del equinoccio, por lo que hay que esperar casi un mes a la siguiente luna llena (el 18 de abril) siendo el día de la resurrección el siguiente domingo (24 de abril).

De esta forma el Concilio de Nicea desligó para siempre el solsticio de invierno de la Navidad. Hubo una posibilidad de volverlos a unir con la reforma que constituyó la adopción del Calendario Gregoriano en 1582. Ya que en esas fechas el equinoccio de primavera acumulaba un error de 10 días (sucedía el 11 de marzo). La reforma gregoriana corrigió ese error de 10 días (haciendo que el equinoccio volviera a ser el 21), pero no corrigió los tres días de error que se acumularon desde la institución del Calendario Juliano y la celebración del Concilio de Nicea (probablemente porque la fecha del 21 de marzo ya estaba demasiado instituida como para cambiarla a esas alturas).

Así vemos que el año nuevo y la Navidad están ligados al solsticio de invierno, pero diversas causas han provocado que estas fechas diverjan ligeramente con el tiempo siendo el solsticio el 21 de diciembre, navidad el 25 de diciembre y el año nuevo el 1 de enero. Además recordemos que una revuelta en España fue la que provocó adelantar el inicio del año al solsticio de invierno (desplazando al tradicional equinoccio de primavera).

Fuentes: La mayoría de la información y las imágenes provienen de la Wikipedia. Otras fuentes son: 1, 2, 3 y 4

25 de diciembre… Feliz cumpleaños Isaac Newton

En estas fechas lo normal es felicitar la navidad que, en definitiva, es celebrar el nacimiento de Jesucristo. Sin embargo, como comentábamos en este enlace Jesús no nació ni por asomo el 25 de diciembre. La fecha fue escogida por la iglesia para apropiarse de una fiesta pagana pre-existente y para que el pueblo no notara demasiado cambio con la llegada del cristianismo.

Sin embargo, últimamente, por parte de la comunidad científica y no religiosa se está instaurando el hecho de celebrar el cumpleaños de Sir Isaac Newton, probablemente uno de los mayores científicos de la historia de la humanidad.

Isaac Newton nació el día de Navidad de 1642 como un niño prematuro del que incluso se llegó a pensar que no sobreviviría. La fecha tiene una peculiaridad ya que, si bien nació el 25 de Navidad en Inglaterra, en el resto del mundo católico era el 4 de enero de 1643.

Esta diferencia parte de que el calendario usado en occidente era el calendario Juliano, nombrado así en honor de Julio César ya que fue impuesto bajo su consulado. Este calendario suponía que el año estaba constituido por 365,25 días, cuando en realidad la cifra correcta sería 365,242189 días. La diferencia parece pequeña, pero suficiente para que con el paso de los siglos en 1582 el error acumulado era de aproximadamente 10 días, celebrándose ese año la llegada de la primavera el 11 de marzo (cuando originalmente era el 21 de Marzo).

Por dichos motivos en 1582 el Papa Gregorio XIII impulsó la reforma del calendario que llevaría su nombre (el Calendario Gregoriano) y que es el que usamos actualmente. El calendario se adoptó inmediatamente en los países católicos, pero los países ortodoxos o protestantes no estaban por la labor de ponerse a las órdenes del Papa.

Poco a poco el resto del mundo fue aceptando el Calendario Gregoriano como un estándar internacional (incluso aunque internamente usen un calendario distinto). Así en Inglaterra, patria natal de Isaac Newton, el cambio al calendario gregoriano se produjo en 1752. Otros países, especialmente los ortodoxos, fueron más renuentes en aceptar el cambio. En concreto Rusia cambió al Calendario Gregoriano en 1918, después de la revolución bolchevique y Grecia hizo el cambio en 1923, después del final de su guerra con Turquía.

Este cambio de fechas también afecta a una coincidencia que los partidarios de la reencarnación suelen citar, el año de la muerte de Galileo Galilei (1642) coincidía con el año de nacimiento de Isaac Newton (1642 en la fecha Juliana, pero 1643 en la Gregoriana). En realidad transcurre casi un año desde la muerte de Galileo (8 de enero de 1642) y el nacimiento de Newton (4 de enero de 1643 por el calendario gregoriano).

Lilith, la primera feminista de la historia

Una vez en plena discusión teológica con un cura este me preguntó si en mi opinión los creyentes aceptaban cosas como el Génesis porque no se preocupaban de analizarlo a fondo… y mi respuesta fue que sí, porque a poco que te leas la Biblia en general (y el Génesis en particular) descubres que hoy en día ninguna productora de cine le haría una versión de este libro con la cantidad de incongruencias que presenta el guión: que si primero creamos la luz y luego las estrellas, ¿con quién se casó Caín para tener hijos? ¿cometió incesto?, el rollo del arca ya que si asumimos que las especies son invariables debió de ser la leche de grande (teniendo en cuenta que el número de especies conocido hoy en día ronda los 1,8 millones), etc.

Lilith en la Biblia

Pero un hecho que desconocía por completo del Génesis es la presencia de Lilith, la primera mujer de Adán, que este repudió por ser demasiado independiente y que desde entonces se ha convertido en un símbolo del feminismo, aunque para la iglesia no es más que un demonio.

Sí, has leído bien, la primera mujer de Adán no fue Eva ¿cómo se explica esto?. En realidad si leemos el Génesis con detenimiento vemos que nada más empezar encontramos dos sentencias contradictorias. En primer lugar en los versículos 1:26-27 encontramos:

(26) Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo”. (27) Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.

Posteriormente en los versículos 2:7, 18, 21-23 encontramos:

(7) Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente … (18) Después dijo el Señor Dios: “No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” … (21) Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. (22) Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. (23) El hombre exclamó: “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre”.

Si, has leído bien, primero dice que Dios creó el hombre a su imagen y que los creó varón y mujer. Para luego decir, que el hombre está solo y que le crea una mujer a partir de su costilla, ante lo cual Adán afirma “Esta SÍ que es hueso de mis huesos”, lo que implica que hay una otra que no lo era. Algunos explican esta discrepancia (ya os decía que Dios no era buen guionista) como un mismo hecho contado dos veces, pero otros lo ven como una prueba de la existencia de Lilith.

En realidad la única mención a Lilith en la Biblia es en el libro de Isaias 34:14 que dice lo siguiente:

Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso

E incluso esta cita es dudosa ya que distintas traducciones prefieren usar el término “criatura de la noche” o “pájaro de la noche”.

La leyenda de Lilith

Si la única mención de Lilith es ese corto párrafo, entonces… ¿de dónde sale toda la historia de Lilith?, ¿cómo llegó a ser un símbolo del feminismo y un demonio al mismo tiempo?. En realidad Lilith parece ser un demonio de la tradición mesopotámica que los israelitas exiliados en ese país incorporaron en su propia tradición. Aunque la Biblia ha eliminado toda referencia (aparte de la ya comentada) en el Talmud sí que existe una descripción de Lilith como demonio e incluso una referencia indirecta a Adán.

Pero el escrito que plasma la tradición popular asociada a Lilith pertenece a un documento escrito en la Edad Media, el Alfabeto de Ben Sira, escrito entre los años 700 y 1000 de nuestra era, aunque se desconoce si estos textos sólo están describiendo una tradición más antigua que ahora se ha perdido. Dicho documento cuenta la historia de Lilith de la siguiente forma:

Adán y Lilith enseguida empezaron a pelear, cuando él deseó yacer con ella, esta se negó, a lo que Adán respondió: “Yo no yaceré debajo tuya, solo estaré encima, ya que soy el superior”, a lo que Lilith respondió “ambos hemos sido creados de la Tierra, por lo que ambos somos iguales”. Dicho esto Lilith pronunció el prohibido nombre de Dios, lo que le dio el poder de levantar el vuelo y abandonar a Adán.

Adán viendose abandonado se quejo a Dios de la siguiente forma: “Señor del universo, la mujer que me diste ha huido”. Entonces Dios envió a tres ángeles a buscarla bajo la amenaza de que si no volvía mataría a cien hijos suyos cada día (al parecer Lilith había huido al Mar Rojo donde había dado riendas a su pasión procreando con todo demonio que se pusiera a tiro). Lilith rechaza volver con los ángeles y se declara a si misma como creada para causar la enfermedad de los niños (probablemente como respuesta a la maldición de Dios)

Desde entonces se le atribuye a Lilith las muertes repentinas de los niños en las cunas, a los cuales sólo se puede proteger con un amuleto que incluya el nombre de los tres ángeles enviados tras Lilith. También se asocia a Lilith como un demonio sediento de semen, ávido por engendrar nuevos hijos para reponer aquellos matados por Dios, y que seduce a los hombres por las noches provocando las poluciones nocturnas.

Lilith feminista

Las connotaciones feministas están claramente presentes en la tradición de Lilith. Una mujer que rechaza someterse al hombre al considerarlo igual a ella y que por ello se ve alejada del paraíso y condenada a una vida miserable como demonio de la noche. Por otro lado, Eva se ve como una sumisa compañera de Adán, claramente inferior a él (el hombre es el primero y la mujer es creada a partir de él), pero que no pierde su carácter negativo ya que su desobediencia es la que causa la expulsión del paraíso.

Incluso en algunas representaciones, como las de la Capilla Sixtina, Lilith se convierte en la propia serpiente que ofrece la manzana a Eva, siendo esta mujer independiente la verdadera causa de perdición de las nobles y sufridas esposas sumisas a su marido.

Por último citar la curiosidad de que una de las etimologías supuestas del término lullaby (“nana” en inglés) es la frase “Lilith-bye”, que supuestamente se le cantaría a los niños para protegerlos de las visitas nocturnas de Lilith.